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El blog del duende
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martes, julio 31, 2007
Rollo macabeo que gira en torno a ocho temas
He aquí el meme que me encomendaron Lumen Dei y Nur hace unos días. Las reglas son las siguientes:
A. Cada jugador elabora con un listado de ocho peculiaridades personales.
B. Tiene que escribirlas en su blog junto con estas reglas del juego.
C. Tiene que seleccionar a otros ocho blogeros para pasarles el testigo e invitarles a jugar, y anotar sus nombres o el de su blog.
De pequeño me sentía un poco “freak”, y no por ser un apasionado del Linux ni nada parecido –como parece que está tan de moda en algunos sectores ahora-, sino por ser físicamente algo “defectuoso”. Me explico: de pequeño tenía pies planos y tenía que llevar calzado especial con plantillas ortopédicas. A los nueve años me compraron mis primeras playeras, aunque poco después me pusieron gafas y empecé a ir al ortodoncista. Afortunadamente, a los quince empecé a llevar lentillas y a los diecinueve, ya sin el aparato de dientes, empecé a sentirme medio persona.
Unido en cierto modo al anterior párrafo y, al igual que le ocurrió al Capitán Napalm, de niño era un negado para el deporte. Con cinco años, me quedaba en un rincón de la piscina, muerto de frío, mientras los otros niños se soltaban aprendiendo a nadar en el cursillo. Y cuando entré en el colegio, los “cincos” que sacaba en gimnasia me los tomaba como un regalo ya que nunca conseguía dar bien la voltereta del examen. Y en general, era torpe para el deporte, -en buena parte porque no me interesaba especialmente- y eso hacía que me diera algo de complejo.
Tal como le pasó al Capitán Napalm, también mejoré con el tiempo en el deporte. Cuando pude calzar playeras le empecé a ver algo de gracia y más tarde, con diez años, entré en un club de natación por la influencia de un tío mío. Él había nadado de joven y según me comentaron, debía haber sido el “pionero” en el Santurce de aquel entonces haciendo gimnasia con pesas –según unas fotos que me enseñó, se veía que sí que era un poco fantasma, sí-. Así pues, con catorce años, turrado ya de tanta paliza natatoria –era muy duro-, me puse a hacer pesas con él. Luego, ya con dieciséis, por mi cuenta aunque bajo su patrocinio económico; eso sí, sin soportes -¿a que mola pasarse una barra con más de 70 kilos por la tripa para hacer así repeticiones de “press de banca”?-. Luego me dio por el atletismo y más tarde por jugar al baloncesto. Para esto último se notaba que “veía mucha tele” –cosa que sigo haciendo en sentido literal, pero sólo para ver NBA- pero no tenía mucha técnica; de todos modos, falta no me hacía porque jugaba a lo burro, y las canastas de mi colegio, bajitas ellas, se alegraron cuando acabé finalmente el COU. Para quien no haya pillado esto último, aquí va este –excelente, por cierto- vídeo:
¿Motivaciones que tengo para hacer deporte? Ahora, ninguna en especial; por eso no lo hago –quitando lo que uno anda a lo largo del día-, aunque si tuviera más tiempo y menos agobios podría animarme. En cualquier caso, a mí no me van esas mariconadas –que me perdone el sector homosexual, que no va por ellos- del “lo importante es participar”, “así me siento bien”, “lo hago para estar sano” –como quien come verduras- o “quiero ponerme guapo”; esto último me parece ya un poco sonrojante, y es que hay gente que conozco –eso sí, de lejos- que va a los gimnasios como quien va a hacerse la manicura. Quizás en esta opinión mía pueda influir un poco el tío del que hablaba, que venía a ser un anticipo de lo que iba a ser Chuck Norris cuando éste tan sólo era un proyecto. En cualquier caso, me gusta el deporte porque me gusta competir y ganar, y cuando no tengo con quién, también “compito conmigo mismo” por afán de superación. Al hilo de todo esto y en plan exagerado, quien vio “Conan el Bárbaro” quizás se quedó con este diálogo:
—¿Qué es lo mejor de la vida?
—La extensa estepa, un caballo rápido, halcones en tu puño, y el viento en tu cabello.
—¡MAL!, Conan, ¿Qué es lo mejor de la vida?
—Aplastar enemigos, verles destrozados y oír el lamento de sus mujeres.
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La anécdota del párrafo anterior viene a expresar también que, al parecer, comparto pocos genes con las ovejas, ya que la “presión social” o el “espíritu de grupo” –dicho sea esto último en el peor de los sentidos- no parece tener demasiado efecto en lo que acabo haciendo, convirtiéndome en ocasiones en el niño de aquel cuento que se ríe de la desnudez del rey. A diferencia de algunas mujeres, no tengo por costumbre ir al baño en rebaño –relectura: de este trivial pareado ahora me he percatado-, y tampoco veo el fútbol como una especie de borregueo o elemento de cohesión social que haya que seguir sin que a uno le guste. El tener personalidad propia –¿puede hablarse de esto último en sentido estricto?- le lleva a uno a aventurarse por caminos desconocidos hasta la fecha y vivir situaciones poco corrientes para lo bueno y para lo malo, pero, sin lugar a dudas, da la libertad y el relajo suficientes como para no vivir presionado por circunstancias molestas y prescindibles –cabría calificar como tales a algunas personas–.
Ya que algunas veces me lo han preguntado, probablemente en el anterior párrafo y en alguna otra circunstancia resida el porqué de tener el “nick” que tengo (Duende). La verdad es que no le di muchas vueltas para idearlo, y más que nada lo uso en algunos entornos abiertos como Internet para no dar mi nombre. De hecho, no soy muy amigo de los seudónimos; parece que a veces ayudan a construirse personalidades paralelas que acaban siendo justo lo contrario de su poseedor, y ya no tengo edad para esas cosas.
Y ya para terminar: sí, soy un friki, ¿y qué, eh? Pero no un friki de medio pelo de los que hablaba al principio, ni tampoco soy –o eso espero- uno de esos desechos humanos que salen en televisión y que acaban siendo el hazmerreír del país. Yo creo que el auténtico friki y se hace; y en cuanto a esto último, todo quizás empezó cuando tenía quince años ya que, de entre la pandilla que tenía en Castro Urdiales, a los más patéticos les dio por dejar la realidad a un lado y se dedicaron a hablar de cosas que no iba ni venían a ningún lado y que a un servidor le daban vergüenza ajena. Así que, con ánimo de no perder el tiempo, en aquellos días me dio el puntazo de leer un libro muy completo de natación que tenía por allí cogiendo polvo, y me fijé sobre todo en las investigaciones que había hecho el autor en Medicina Deportiva –fibras rápidas/lentas, ejercicios, etc.-; aparte, poco más tarde, en Castro mismo, acabé haciéndome amigo de un profesor de Ciencias, algo friki él, a cuento del intercambio de juegos de ordenador –eran para su hijo-.
Prosiguiendo con mi perfil friki, posteriormente me dio por enredar en temas de Física, Matemáticas, Informática, Electrónica y Radiocomunicaciones, etc., -un perfil variopinto, aunque Maki y Pepix lo superan con creces- poniéndome a mí mismo la excusa de que podrían convenirme en mi carrera estudiantil y/o profesional. Al terminar la carrera me di cuenta de que hacer el mamarracho en los bares no era mi principal objetivo vital y de que me hacía falta algo más; es entonces cuando me di cuenta del autoengaño del que hablaba. Un vídeo sobre Astronomía y Cosmología que se autoregaló mi madre por Reyes me animó a ir a la biblioteca de la Universidad de Lejona para poder comprender aquellas cosas por las que sentía curiosidad, y me lo tomé como un reto personal, como quien escala una montaña; hablando de éstas, las vistas desde la biblioteca eran magníficas, ya que a lo lejos se divisaban los montes de la zona, inusualmente nevados por aquellas fechas. Las ganas de saber que tengo ahora ya no son la mismas, aunque me gustaría tener más tiempo para leer algo más. Por cierto, no me van demasiado el “Muy Interesante” o el “Investigación y Ciencia”, a pesar de que no están mal para pasar el rato y son excelentes como alternativa al pedorreo rosa que nos invade por todos los sitios.
... bueno, creo que ya es hora de que finalice mi primer post ombliguero. Y sí, han sido nueve nueve y no ocho; no sólo JB iba a tener la exclusiva, ¿no?
Les paso el testigo a Morigan, Pequeño Saltamontes, Hari Seldon, Pucela, Marniol, Monti, Ender y Vailima. Como algunos no postean mucho, ahora procedo a avisarles.


